dimecres, 8 de juny del 2011

190511 Tui – Porriño - Redondela

















190511 Tui – Porriño - Redondela
Estoy haciendo el menú en el restaurant Zeus de Redondela.
Ensaladilla, chuleta, postre, bebida, pan... Estoy un poquitín cansado, pero bien. Suerte del buen tiempo que hemos tenido, en comparación con la tormenta de ayer, la que parecía que se veía venir. Hasta Porriño, cierto que era demasiado poco y como los alemanes madrugan mucho, a las 06:40AM. ya estaba andando; esta noche no me puse tapones, ingenuo de mi, pensaba que no roncarían y que no me despertaría con múltiples ruidos de todo el mundo, aunque eso hace que no haga falta despertador, pero siempre hay alguna melodía que suena, igual que algún móvil que también suele sonar.
Anoche en Tui, aparecieron dos catalanes, de Sta. Coloma de Gramenet, van los dos juntos, parecen buena gente; le daban consejos a la hospitalera de cómo solucionar el problema de olores de cloaca cuando hay tormenta, la hospitalera era muy catastrofista, solo hacía que explicarnos batallitas del albergue y negatividades en sus 10 años que lleva allí. Los de Sta. Coloma ya me advirtieron y llevaban razón, la sábana-saco que llevo quizá sea demasiado poco, pero en los años que hice el Camino francés habían mantas y no tenía problema, la hospitalera en Tui me dijo que desde 2006 ya no habían mantas. Otra novedad que he encontrado, es que ahora cuando te inscribes y pagas el albergue, te informan de las instalaciones y te dan una funda cubre-colchón y otra pequeña para la almohada, es una celulosa muy finita de papel que cada día se cambia con cada persona que duerme en cada cama.
Cuando aún no había amanecido, ya andaba buscando flechas amarillas, al principio, entre flecha y flecha (o vieira) no me podía despistar ni un segundo, porque en ese segundo, quizá había una flecha determinante y me pasaba, y no hay nada que dé más rabia que tener que retroceder sobre tus pasos porque te has despistado no viendo una flecha; así que ahí estaba, en la oscuridad de un día que empezaba a despertar y atentísimo a cada flecha. Llámame paranoico pero había momentos que no sabía si iba en el Camino señalado, falta de experiencia perdida en estos años de ausencia, falta de confianza... me decanto por lo segundo, conforme vas caminando y te vas dejando llevar, esos momentos entre señal y señal, esos momentos de ‘cangueli’, de pensamiento negativo a cerca de que te has equivocado o no, de que estás haciendo lo correcto, van desapareciendo y te das cuenta que cuanto más relajado, cuanto más confías en ti mismo, el propio instinto te va llevando y van apareciendo como el aire que respiras, a cada momento, en cada lugar está la que corresponde, no hay problema.
Con un poco de hambre y viendo como se abría el día, ahora sí, habiendo pasado dos horas desde la salida de Tui, ya esperaba encontrar un bar donde tomar alguna cosa; un montón de anuncios sobre un área de reposo del Camino que ya imaginaba que estaría cerrada, y sí, está cerrada. Allí arriba coincido con un chico que no acierto a saber de dónde és (?) y una mujer mayor, parece que van juntos, anoche en el albergue, él le preguntaba a qué hora quería salir. Supongo que nos haremos amigos, suele pasar, pero de momento nos mantenemos lejanos. Bajando del área cerrada, un bar que está abriendo, unos franceses ya toman tostadas en la terraza, parada ¡ya!.
La chica del bar, amablemente me prepara un bocata de tortilla con queso y bebo dos zumos de naranja y un café con leche; aparecen los de Sta. Coloma, también una de las señoras de St. Feliu de Guíxols que también llegaron a última hora desde Porto, (en autobús, no caminando) han empezado como yo en Tui.
Me vuelvo a poner en marcha y ahora queda pasar la fase más fea de todo este Camino, toda una zona industrial hasta llegar al centro de Porriño, camiones, industrias de todo tipo y una extensión donde hay cientos de coches nuevos a estrenar, esperan la comanda de cualquier comprador. Se rompe por completo la esencia del Camino, ni pajarillos, ni árboles, ni ríos, ni nada que ver con lo más tranquilo y agradable de poder caminar con buenas energías.
Ya entro en la pequeña ciudad de Porriño, donde destaca la casa consistorial proyectada por Antonio Palacios, arquitecto del lugar. Me acerco al albergue, pensando que el Camino sigue por éste, cuando llego, está cerrado, no hay nadie y veo que tampoco hay señales, aprovecho para entrar en un supermercado y comprar bebida, vuelvo a donde estaba y veo un peregrino impecablemente vestido, botas, pantalón largo, camisa larga, sombrero, bastón y la mochila perfectamente ubicada y con la vieira colgada, nos miramos con un saludo y con intención de saber si vamos bien.
Simplemente hay ese cruce entre nosotros, tampoco sé si habla mi idioma, sigo delante de él y veo que le pregunta a un señor, cuando me giro nos volvemos a mirar indicándonos que sí, que vamos bien, veo que habla con el señor y sigo sin darle más importancia bebiendo zumo y comiendo cerezas que también compré. Ya saliendo de Porriño, en una fuente con bancos para sentarse hago una parada necesaria para refrescar los pies y descansar diez minutos, aireo los calcetines y escucho los trabajadores de una empresa que hay delante, debe ser su hora de bocadillo y hablan del programa de tele del día anterior, al pasar delante de ellos me miran, supongo que aburridos.
Subimos hacia Mos y encuentro los de Sta. Coloma con el otro chico descansando, nos saludamos pero sigo, a esta hora voy escuchando mi programa favorito en la radio, Siglo 21, R3. Hay unas obras y recupero la pareja de franceses que comían tostadas, suben con todo el calor como yo, nos saludamos, les adelanto, me paro en una fuente, me adelantan, cuando me he refrescado, les vuelvo a adelantar; ya en lo alto, supongo que a lo lejos, lo que se ve es Redondela. Me pica el talón, no quiero ni pensar que puede ser, pero me imagino que sí es; no quiero parar, quiero llegar pero es necesario que pare y mire, sí, es una ampolla en el talón derecho y bien grande...
Ya estoy entrando en Redondela, señaliza el albergue a 1Km. sigo y no paro hasta llegar al edificio notable de piedra en el centro, al lado del río, solo llegar me descalzo y pago los 5€ del albergue, subo y ya veo las cosas de otra manera, la hospitalera es muy simpática y me explica donde está todo y me da un mapa de la ciudad. Me sitúo, me preparo y me ubico al mismo tiempo que gozo con la ducha esperada y necesaria, ya fresco y sin nada que cargar, bajo y miro para comer un menú; poca gente a esta hora por la calle y al mismo tiempo que observo esta nueva ciudad miro en los restaurantes las cartas de menú. Finalmente lo hago en el bar-restaurant Zeus, céntrico y con larga tradición aquí.





21:00 h. Albergue de Redondela.
Tengo de vecinas de litera, una chica de Lisboa y su amiga de Guadalajara (México) vienen desde Valença (a 2Km. de Tui). También están los de Sta. Coloma y el chico que va con la señora mayor, resulta que la señora es del sur de Suecia, cerca de Malmö, le he dicho las 4 palabras que sé en sueco, pero no me ha hecho mucho caso, estaba más preocupada por saber qué dirección tenía que poner en la credencial...
Por la tarde he estado pinchando la –maldita e inesperada- ampolla, suerte que la tengo en la parte de arriba del talón y con las chancletas no me molesta, pero sí estoy bastante cansado después de los 30Km. de hoy, no sé si seguir andando para llegar hasta la ría de Vigo, hacer un poco de turismo y no descansar tiene un punto de masoquismo...
De paso he visto que quedaba el centro de saúde (centro de salud) y he entrado para que me miren la ampolla, dile cara-dura pero en un momento la enfermera, amablemente me ha sacado el líquido y me ha puesto desinfectante, uff! como picaba, las lágrimas saltaron desesperadas.
He seguido observando y viendo pasar la vida por el centro, me he comprado un poco de fruta y yogures para cenar, así se ha hecho la hora de situarse para el descanso merecido que necesito, falta poco para las 22:00h. Intercambio algunos comentarios con mis vecinas de litera, con los de Sta. Coloma y el chico francés, la señora sueca duerme a mi lado.
La ampolla se ha cerrado y parece se ha vuelto a llenar de líquido, no paro de pincharme la piel para que salga el líquido, pero el cuerpo tiene su proceso y la ampolla también, y yo mañana tengo previsto llegar a Pontevedra, todo eso crea un conflicto.






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