dijous, 9 de juny del 2011

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Caminho Português
Maig, 2011. Del 18 al 25.


BCN  VIGO  TUI  REDONDELA  PONTEVEDRA  CALDAS DE REIS  PADRÓN  SANTIAGO DE COMPOSTELA  A CORUÑA  BCN


Gracias a todas las personas que se han cruzado conmigo en este Caminho Português, Ulf, Salva, Antonio, Adrien, Chelo, Juan de Dios, Esmeralda y Wolfgang (su novio alemán), tío y sobrino brasileros, Ann-Christine Gadd (la señora sueca) y tantísimas/os otras/os.
Sin todas/os ustedes, este Camino no hubiese sido igual.





Prólogo

260211 Blanes
Desde Mayo del 2006, en Fisterra, que el Camino desapareció de mi vida. Ahora vuelvo.
Durante este tiempo, han sido muchas las referencias hacia éste, han habido conocidos, familiares y amigos que han ido a caminar por algún tramo, o en bicicleta, otros acabaron por fin. Otros preguntan para ir y están pendientes de estrenarse, (la ilusión nunca se pierde) en unos casos y otros, el Camino siempre es un símbolo, una referencia importante de mi vida que empezó un día lejano en Roncesvalles, y que nunca desaparecerá.
Siempre presente, siempre estará, de una manera u otra, latente, consciente o inconscientemente, imaginándolo o caminando por sus bosques, pueblos y ciudades; ahora es momento de volver, desde 2006 que me había planteado algunas maneras de cómo sería esa vuelta, aunque me cerré a que solo había una posibilidad de volver, tan solo quería regresar si estaba un largo tiempo entre señales amarillas y albergues. Pasa el tiempo, un clásico, pero bien cierto y ahora, teniendo en cuenta mi actual entorno más inmediato, se ha planteado la posibilidad de volver, no por varios meses y viniendo desde Santiago del revés, como era mi ilusión, se ha planteado de otra manera, con otras probabilidades, y así supongo lo haré.
¿Por qué nos aferramos a una sola idea y no progresamos más que con ese pensamiento? Había imaginado tantas veces empezar en Fisterra y venir de vuelta, era una utopía y quizá era esa la búsqueda, el hecho de no poder realizar algo tan temible. Mientras tanto, han habido otros caminos, recorrer toda la ‘isla bonita’, la isla de la Palma, el Wicklow Way, Cavalls de Vent y muchos otros senderos repletos de buenas sensaciones y muy buenas energías, pero no son el Camino.
Ahora vuelvo, no por tres meses, ni para volver del revés, sigue siendo la utopía soñada e imaginada, pero sí para hacer otro diferente al francés, si para investigar unos nuevos senderos y unas nuevas etapas, nuevas gentes, que seguro esconden una magia tan especial como cada uno de todos los que existen; en esta ocasión, vuelvo al Caminho Português.
Ya me gustaría empezarlo en Lisboa, o en Porto, pero la realidad de los días que puedo disponer, me hace empezar en el tramo más asequible, desde la frontera con el país vecino, cerca de Valença, desde Tui. Serán 6 etapas, unos 115Km. Espero salir el Sábado día 02 de Abril y volver el Domingo 10 de Abril. Falta poco más de un mes, falta hacer todo, preparar toda la aventura, aunque tampoco hay demasiado que preparar, porque la ilusión y motivaciones ya están a punto, y eso es lo más importante.
Ganas de volver al Camino.





150511 Blanes
Las previsiones de ir en Abril, se fueron al garete!
Pensaba que esta vuelta al Camino no sería prudente hacerla, parecía que había alguna circunstancia que siempre se entrometía, entre el primer pensamiento de volver y ahora, han habido ‘frenos’ que me han hecho no poder realizar mi viaje. Pero finalmente, creo que sí voy a volver.
Finalmente, el surrealismo ha podido con esas circunstancias y en última instancia, que pueda volver, salvando combinaciones con todo lo que implica la vida de cada uno, obligaciones, trabajo y demás, al final, ha dependido de mi dentista. De hecho, gracias a ella que podré acabar de combinarlo.
Tenía la sensación de que seguían surgiendo impedimentos para no poder volver al Camino, trabajo, familia... y cuando ya conseguí combinar todo eso y tenía casi todo organizado, visita anual al dentista, de repente surgió algo que volvió a frenar mis planes, suerte y gracias a Rosa que lo pudo combinar una vez expuesto y me daba la posibilidad de volver; era mi última oportunidad.
Teniendo en cuenta que más tarde tampoco me compaginaba por trabajo, o lo hacía ese día, o no era posible. Así que ni un minuto más para valorar -pros y contras-, me conecto a la red y a mirar precios de avión. Increíble cómo han bajado el número de vuelos desde el aeropuerto de Girona, solo tienen uno nacional a Mallorca. Yo consigo mis billetes teniendo que hacer salida y llegada desde BCN, no son tan -low cost- como de costumbre si los coges con mucho tiempo, pero es lo que tiene. Ida con Vueling hasta Vigo, es lo que queda más cerca de Tui y regreso desde Santiago, también a BCN con Ryanair, total 190 €. La semana que viene a estas horas, teóricamente estaré entre Redondela y Pontevedra, caminando.

dimecres, 8 de juny del 2011

Ida

180511 Blanes
Estoy en el avión, asiento 4A. Le he cambiado el asiento a una médico que va a Vigo también, conoce a casi todos los que entran en este avión...
Más tarde, Eva, la supuesta médico, me explica que van a un congreso, que no es médico, ella forma parte del equipo que ofrece medicamentos a los médicos, es agradable conversar con ella, aunque es la primera vez que nos vemos en nuestras vidas, hablamos e intentamos arreglar el mundo, como dos colegas de toda la vida.
Hoy el día ha empezado como siempre, a las 07:00AM. No ha habido tregua de estar más tiempo en la cama, así aprovechaba que Nanni me llevase a la estación de trenes, están en obras, la de Blanes y muchas más que he podido ver durante el trayecto. Javi no ha aparecido, (amigo que cada día va a trabajar en tren); ya en marcha, el ambiente es bastante ‘variopinto’, de todo un poco, pero lo que prevalece, es gente con mucho sueño.
En Sants-estació cambio para enlazar al aeropuerto y cuando estoy ahí esperando, aparece un chino preguntando, la gente lo ignora, me levanto y le pregunto qué necesita, diciéndole: Ni-hao!
Pone cara de sorprendido y tan solo dice: Mataló? Le indico y le acompaño a la vía que lleva a Mataró.
Ya en el aeropuerto, no veo donde hay un punto de ‘Informació’. Al fin consigo verlo y pregunto para ir a la T1, hay un transfer gratuito continuo entre la terminal nueva y las viejas, lo cojo, detrás de mí tres italianos que piensan y buscan la manera de ingeniárselas para no perder el avión, hay uno que repite con acento: Vámonos amigo!
Tengo tiempo, observo un poco el ambiente y decido comer alguna cosa, me como un ‘Extremeño’, (lomo con queso) y un agua. Miro en que puerta sale el vuelo y me voy situando observando aún más la gente que anda por aquí.



Estoy en el albergue ‘oficial’ de peregrinos de Tui.
A las 22:00h. en punto todo el mundo tiene que estar en la cama, se apagan las luces y por la mañana, antes de las 08:00AM. todo el mundo tiene que estar fuera, esas son algunas de las normas que hay que cumplir aquí.
El ambiente es relajado, hay que se duchan, otros descansan, hay mucha gente con cierta edad, hay un poco de todo, franceses, checos, alemanes, españoles, etc. Estoy en el cuarto ‘A’, en la cama 17; la hospitalera me ha hecho la credencial (tal como yo suponía) aunque con recelo, 2€ y el albergue cuesta 5€.
Aquí en Tui hay catedral y todo, está justo pegada al albergue, a 50 metros; no es muy grande este pueblo, tiene cierto encanto, aunque es el primero que veo.
He cenado en el bar Scala, una ensalada Scala, (la de la casa) y un flan casero, es lo que me venía bien en ese momento.
El viaje no ha sido demasiado pesado, con Eva he estado más distraído, hemos venido hablando y hemos hecho nuestro arreglo particular de la crisis.
En el aeropuerto de Vigo he estado esperando que llegase el autobús de línea para que me llevase al centro, tarda como 20 minutos; de allí andando hasta la estación de autobuses, hacía mucho bochorno, ha llovido y apretaba el sol, el resultado ha sido bestia. Observaba todo en dirección a la central de autobuses, una vez allí, pregunto a qué hora sale el próximo autobús a Tui.
Paseo un poco más por Vigo y como fruta mientras pasa esta hora tonta hasta la salida hacía Tui, cuando es el momento, salimos dirección Tui, 45 minutos tardamos en llegar. Caen cuatro gotas y truena aquí mismo, vaya manera de empezar mañana, aunque espero que para entonces haya pasado toda la tormenta, no tengo nada de ganas de sacar la capelina.
En Tui, he preguntado dónde está el albergue y la gente no tiene ni idea, hay una oficina de información y allí sí me informan del municipal y del privado. Paseo, pero no mucho porque ya estoy cansado, y observo el ajetreo de un miércoles en este pueblo para mi perdido del mundo hasta hace unos días que apareció en la guía del Camino; pasan coches con altavoces súper-escandalosos con el tema de la campaña electoral y anunciando mítines, me hace gracia ver muchos letreros en gallego.

Ahora ya voy a preparar para mañana empezar a caminar y a la cama; justo delante de la catedral, cuando buscaba el albergue, he visto las dos primeras flechas amarillas en este Camino, me ha emocionado, tanto que las he ido siguiendo, pensando que seguro me llevarían al albergue. Justo era lo contrario, eran las flechas que mañana tengo que empezar a seguir para salir de Tui, tonto de mi, cuando he reaccionado ya estaba casi a las afueras, las emociones, casi siempre ciegan lo realmente necesario.
Estoy a punto de introducirme en el sendero de las señales, dentro del Camino, flecha a flecha, vieira a vieira hasta llegar a Santiago, paso a paso en ese Camino, en ese ‘Matrix dentro de Matrix’, todo queda como más lejos dentro de la madriguera, las flechas son escurridizas y entras dentro, donde muchos pensamientos  e imaginaciones se hacen realidad, aunque no siempre estás lo suficientemente atento y consciente para darte cuenta de ello.
La etapa de mañana cortita, 19Km. Porriño me espera, por aquí me han sugerido que siga sin pensármelo hasta Redondela, son unos 30Km. en total, pero que se hacen bien, que hasta Porriño es como poco, me han dicho.
 No lo sé, justamente he venido aquí para no hacer ningún plan, así que según me encuentre y vea cuando sea el momento, así haré.
Bona nit!



190511 Tui – Porriño - Redondela

















190511 Tui – Porriño - Redondela
Estoy haciendo el menú en el restaurant Zeus de Redondela.
Ensaladilla, chuleta, postre, bebida, pan... Estoy un poquitín cansado, pero bien. Suerte del buen tiempo que hemos tenido, en comparación con la tormenta de ayer, la que parecía que se veía venir. Hasta Porriño, cierto que era demasiado poco y como los alemanes madrugan mucho, a las 06:40AM. ya estaba andando; esta noche no me puse tapones, ingenuo de mi, pensaba que no roncarían y que no me despertaría con múltiples ruidos de todo el mundo, aunque eso hace que no haga falta despertador, pero siempre hay alguna melodía que suena, igual que algún móvil que también suele sonar.
Anoche en Tui, aparecieron dos catalanes, de Sta. Coloma de Gramenet, van los dos juntos, parecen buena gente; le daban consejos a la hospitalera de cómo solucionar el problema de olores de cloaca cuando hay tormenta, la hospitalera era muy catastrofista, solo hacía que explicarnos batallitas del albergue y negatividades en sus 10 años que lleva allí. Los de Sta. Coloma ya me advirtieron y llevaban razón, la sábana-saco que llevo quizá sea demasiado poco, pero en los años que hice el Camino francés habían mantas y no tenía problema, la hospitalera en Tui me dijo que desde 2006 ya no habían mantas. Otra novedad que he encontrado, es que ahora cuando te inscribes y pagas el albergue, te informan de las instalaciones y te dan una funda cubre-colchón y otra pequeña para la almohada, es una celulosa muy finita de papel que cada día se cambia con cada persona que duerme en cada cama.
Cuando aún no había amanecido, ya andaba buscando flechas amarillas, al principio, entre flecha y flecha (o vieira) no me podía despistar ni un segundo, porque en ese segundo, quizá había una flecha determinante y me pasaba, y no hay nada que dé más rabia que tener que retroceder sobre tus pasos porque te has despistado no viendo una flecha; así que ahí estaba, en la oscuridad de un día que empezaba a despertar y atentísimo a cada flecha. Llámame paranoico pero había momentos que no sabía si iba en el Camino señalado, falta de experiencia perdida en estos años de ausencia, falta de confianza... me decanto por lo segundo, conforme vas caminando y te vas dejando llevar, esos momentos entre señal y señal, esos momentos de ‘cangueli’, de pensamiento negativo a cerca de que te has equivocado o no, de que estás haciendo lo correcto, van desapareciendo y te das cuenta que cuanto más relajado, cuanto más confías en ti mismo, el propio instinto te va llevando y van apareciendo como el aire que respiras, a cada momento, en cada lugar está la que corresponde, no hay problema.
Con un poco de hambre y viendo como se abría el día, ahora sí, habiendo pasado dos horas desde la salida de Tui, ya esperaba encontrar un bar donde tomar alguna cosa; un montón de anuncios sobre un área de reposo del Camino que ya imaginaba que estaría cerrada, y sí, está cerrada. Allí arriba coincido con un chico que no acierto a saber de dónde és (?) y una mujer mayor, parece que van juntos, anoche en el albergue, él le preguntaba a qué hora quería salir. Supongo que nos haremos amigos, suele pasar, pero de momento nos mantenemos lejanos. Bajando del área cerrada, un bar que está abriendo, unos franceses ya toman tostadas en la terraza, parada ¡ya!.
La chica del bar, amablemente me prepara un bocata de tortilla con queso y bebo dos zumos de naranja y un café con leche; aparecen los de Sta. Coloma, también una de las señoras de St. Feliu de Guíxols que también llegaron a última hora desde Porto, (en autobús, no caminando) han empezado como yo en Tui.
Me vuelvo a poner en marcha y ahora queda pasar la fase más fea de todo este Camino, toda una zona industrial hasta llegar al centro de Porriño, camiones, industrias de todo tipo y una extensión donde hay cientos de coches nuevos a estrenar, esperan la comanda de cualquier comprador. Se rompe por completo la esencia del Camino, ni pajarillos, ni árboles, ni ríos, ni nada que ver con lo más tranquilo y agradable de poder caminar con buenas energías.
Ya entro en la pequeña ciudad de Porriño, donde destaca la casa consistorial proyectada por Antonio Palacios, arquitecto del lugar. Me acerco al albergue, pensando que el Camino sigue por éste, cuando llego, está cerrado, no hay nadie y veo que tampoco hay señales, aprovecho para entrar en un supermercado y comprar bebida, vuelvo a donde estaba y veo un peregrino impecablemente vestido, botas, pantalón largo, camisa larga, sombrero, bastón y la mochila perfectamente ubicada y con la vieira colgada, nos miramos con un saludo y con intención de saber si vamos bien.
Simplemente hay ese cruce entre nosotros, tampoco sé si habla mi idioma, sigo delante de él y veo que le pregunta a un señor, cuando me giro nos volvemos a mirar indicándonos que sí, que vamos bien, veo que habla con el señor y sigo sin darle más importancia bebiendo zumo y comiendo cerezas que también compré. Ya saliendo de Porriño, en una fuente con bancos para sentarse hago una parada necesaria para refrescar los pies y descansar diez minutos, aireo los calcetines y escucho los trabajadores de una empresa que hay delante, debe ser su hora de bocadillo y hablan del programa de tele del día anterior, al pasar delante de ellos me miran, supongo que aburridos.
Subimos hacia Mos y encuentro los de Sta. Coloma con el otro chico descansando, nos saludamos pero sigo, a esta hora voy escuchando mi programa favorito en la radio, Siglo 21, R3. Hay unas obras y recupero la pareja de franceses que comían tostadas, suben con todo el calor como yo, nos saludamos, les adelanto, me paro en una fuente, me adelantan, cuando me he refrescado, les vuelvo a adelantar; ya en lo alto, supongo que a lo lejos, lo que se ve es Redondela. Me pica el talón, no quiero ni pensar que puede ser, pero me imagino que sí es; no quiero parar, quiero llegar pero es necesario que pare y mire, sí, es una ampolla en el talón derecho y bien grande...
Ya estoy entrando en Redondela, señaliza el albergue a 1Km. sigo y no paro hasta llegar al edificio notable de piedra en el centro, al lado del río, solo llegar me descalzo y pago los 5€ del albergue, subo y ya veo las cosas de otra manera, la hospitalera es muy simpática y me explica donde está todo y me da un mapa de la ciudad. Me sitúo, me preparo y me ubico al mismo tiempo que gozo con la ducha esperada y necesaria, ya fresco y sin nada que cargar, bajo y miro para comer un menú; poca gente a esta hora por la calle y al mismo tiempo que observo esta nueva ciudad miro en los restaurantes las cartas de menú. Finalmente lo hago en el bar-restaurant Zeus, céntrico y con larga tradición aquí.





21:00 h. Albergue de Redondela.
Tengo de vecinas de litera, una chica de Lisboa y su amiga de Guadalajara (México) vienen desde Valença (a 2Km. de Tui). También están los de Sta. Coloma y el chico que va con la señora mayor, resulta que la señora es del sur de Suecia, cerca de Malmö, le he dicho las 4 palabras que sé en sueco, pero no me ha hecho mucho caso, estaba más preocupada por saber qué dirección tenía que poner en la credencial...
Por la tarde he estado pinchando la –maldita e inesperada- ampolla, suerte que la tengo en la parte de arriba del talón y con las chancletas no me molesta, pero sí estoy bastante cansado después de los 30Km. de hoy, no sé si seguir andando para llegar hasta la ría de Vigo, hacer un poco de turismo y no descansar tiene un punto de masoquismo...
De paso he visto que quedaba el centro de saúde (centro de salud) y he entrado para que me miren la ampolla, dile cara-dura pero en un momento la enfermera, amablemente me ha sacado el líquido y me ha puesto desinfectante, uff! como picaba, las lágrimas saltaron desesperadas.
He seguido observando y viendo pasar la vida por el centro, me he comprado un poco de fruta y yogures para cenar, así se ha hecho la hora de situarse para el descanso merecido que necesito, falta poco para las 22:00h. Intercambio algunos comentarios con mis vecinas de litera, con los de Sta. Coloma y el chico francés, la señora sueca duerme a mi lado.
La ampolla se ha cerrado y parece se ha vuelto a llenar de líquido, no paro de pincharme la piel para que salga el líquido, pero el cuerpo tiene su proceso y la ampolla también, y yo mañana tengo previsto llegar a Pontevedra, todo eso crea un conflicto.






200511 Redondela - Pontevedra

















200511 Redondela - Pontevedra
Esta noche con los tapones me he insonorizado increíblemente, tanto que esta mañana no me he despertado hasta las 07:00AM. la mayoría de peregrinos ya habían marchado, la ampolla sigue ahí, más seca pero está ahí; le pongo betadine y una tirita, el calcetín, polvos de talco y andando.
Me despido de las calles de Redondela de buena mañana y ya en las afueras, me encuentro un montón de peregrinos, son un grupo de portugueses, los paso y ya en lo alto, antes de atravesar la carretera, un bar, hago mi primera parada con un café con leche y tarta de Santiago, hay otros peregrinos en la terraza del bar, tomando el sol. Durante el Camino nos entrelazaremos la señora sueca, el chico francés, los de Sta. Coloma, los tres señores que tomaban el sol (alemanes) y el grupo de portugueses. También hay un periodo que entablo conversación con el señor que va más lento. Hablamos y coincidencias de la vida, me dice que es sueco, del sur de Stockholm, pero hace 32 años que vive en Madrid. Le comento que la Mormor vivía en Finnberget (Stockholm) y que estuvimos allí en navidad (JUL’06); que recorrimos un poco más ese lindo país, Malmö, Lund, Göteborg y Nacka (Stockholm) al verano siguiente. Me dice que tiene 6 hijos y otra coincidencia, una nieta llamada Stina, por fin alguien que conoce el nombre a la primera, claro, es sueco. Es muy agradable conversar con él, es refinadamente educado y me transmite una sensación muy buena, de la cual me cuesta poner freno; viene una subida y él, que solo hace propaganda de que va demasiado lento, me despide, parece que el también está a gusto hablando conmigo, pero también ve que yo llevo mi propio ritmo. Sigo conmigo mismo, que también me encanta, y con mis pasos, sigo empapándome a cada movimiento de mis botas, a cada zancada enérgica que me hace adentrarme en los preciosos y mágicos bosques de este maravilloso Camino.
Ya en Arcade, como no, le hago una foto a este pueblo y pienso en enviársela por Facebook a los Arcade Fire, imagino cómo podían recibir ellos esta noticia allá en Montreal, o donde quiera que estén de gira. Hay unas obras en el centro y creo que es lo que me hace despistarme y seguir hacia el Ponte Sampaio, pero no el puente histórico, me voy hacia el de hierro, hay unas maravillosas vistas y aprovecho para hacer fotos, pero no veo ninguna flecha, tengo la esperanza de que encontraré alguna más adelante, pero no, me doy media vuelta, está claro que el Camino pasa por el gran Ponte –histórico- Sampaio, vuelvo sobre mis propios pasos, hecho odioso para cualquier peregrino y ya por el centro, veo al grupo de portugueses que me miran raro y me inicio de nuevo por las señales que ya si sigo correctamente.
En una área de picnic paro y miro cómo está la ampolla, suerte que va supurando, gracias a la docena de veces que ayer la pinché, al lado y en el otro pie, unas nuevas ampollitas, pequeñas pero con rabia y en el dedo pequeño derecho otra similar, los pies me cuecen, hace muchísima calor, me descalzo, me refresco y me cambio los calcetines; allí mismo están los tres alemanes que tomaban el sol esta mañana y de repente, aparece la pareja que esta noche durmieron encima de mí y de la señora sueca. El chico, (de la pareja) lleva camisetas de maratones, se le ve muy fibrado, seguramente habrá corrido alguna, ella también está muy atlética, van muy bien equipados, creo que son alemanes; nos saludamos siempre con una sonrisa pero cada uno va a lo suyo.
Siguiendo y sabiendo que Pontevedra es una ciudad pequeña, llego sin casi darme cuenta, y es que es muy pequeña, no hay una aparente entrada como suele haber en otras ciudades, directamente no hay ni entrada, simplemente al girar una curva, se sube una subida donde indica que está el albergue. Llego el primero, no hay nadie, pero enseguida vienen los de Sta. Coloma y el chico francés, también los tres alemanes y un poco más tarde, una señora también alemana, sin mochila y muy poco a poco, creo que debe de tener, por lo menos 85 años. Son las 12:30PM. y aún no han abierto, delante hay dos restaurantes, ya vemos el menú del peregrino, uno de 6€ y otro de 8€, los de Sta. Coloma ya hacen planes.
Cuando ya abren el albergue, tengo el privilegio de ser el primero, 5€ y la cama número 1 es la mía; me ducho, preparo la lavadora (aquí hay) por 6€ y les digo a los de Sta. Coloma y al chico francés que metan su colada, les dejo pendientes para cuando acabe y me voy hacia el centro ya renovado y con las ampollas al aire libre. Hace muchísima calor, busco sombras donde las encuentro y ando cansado; tengo mucha hambre y voy mirando donde comer un buen menú.
Antes de llegar al restaurant Soto, donde como el menú, me bebo un aquarius de un trago; sardinas, pescado a la plancha y ensalada me vienen mejor que nada en el mundo ahora y aquí, un poco de pan, gaseosa y vino de la casa, un yogur y un cortado será el guateque de hoy. Lleno y con mucho calor, cometo el error de no ir a descansar y sí estar visitando el centro de Pontevedra. La basílica de Sta. María, Virgen Peregrina, la Plaza de la Leña y Santuario das Aparicions son algunas de las referencias por donde paso y observo esta –Vila Boa- pequeña ciudad.
Vuelvo caminando cansadísimo y con más calor aún, por fin llego al albergue, la ropa ya está tendida, agradezco al chico francés que insiste en pagarme la mitad de lo que vale la lavadora, le digo que no; recojo y ordeno mis cosas,  me siento tan cansado, que simplemente estoy. Hasta hay un momento que me quedo tan relajado en el sillón de la sala de estar, que quedo embobado mirando tres moscas como vuelan sobre sí mismas, permanezco allí, mirando fijamente sus acrobacias aéreas, sorprendido de su velocidad y sistema de improvisación sobre el vuelo, pienso qué ‘carallo’ deben de estar haciendo, cuando se incorpora una cuarta mosca.
Cuando ya parece que ha bajado  un poco el sol, aún cansado, vuelvo a salir hacia el centro, necesito algo de cena, tiritas o compeeds y polvos de talco o vaselina que me ha aconsejado Salva (el de Sta. Coloma), parece que si te untas con vaselina, el pie forma una capa que protege de la humedad y no se caliente tanto como para que salgan las –malditas- ampollas, ya había escuchado hablar y había leído, en las carreras largas, medias maratones o maratones, suele aconsejarse para el roce, en la entre-pierna y en los pezones.
Al final he cenado fresas y yogures, estaba hablando con el señor sueco que vive en Madrid, he cargado las baterías, recogido la ropa y ahora ya esperaré a las diez para ir a la cama, estoy súper-cansado.
Mañana hay la posibilidad de parar en Caldas de Reis, 22Km. -lo que hace todo el mundo- o seguir hasta S. Miguel de Valga, 35Km. de esta manera, al día siguiente me planto en Santiago y podría seguir hasta Fisterra, eso significaría ir como una locomotora. Malditas indecisiones, por una parte me apetece correr y hacer caso omiso a las ampollas, ir a tope, físicamente no hay problema, me encuentro muy bien, pero por otro lado, sé que sería un ‘sprint’ de locura sin realmente tener en cuenta muchísimos detalles que creo me arrepentiría una vez lograse llegar a meta, como siempre, no sé qué hacer..
¿Disfruto y voy poco a poco, me deleito a cada paso, o voy a full, triplico esfuerzos y no dejo de caminar hasta Fisterra como loco?
Mañana veremos...



210511 Pontevedra – Caldas de Reis

















210511 Pontevedra – Caldas de Reis
Albergue municipal de Caldas de Reis, momento relax, estirado en la cama haciendo la digestión. Esta noche pasada, increíble las molestias acústicas en el albergue de Pontevedra, a lo lejos, se escuchaba maquinaria pesada trabajando, toda la noche, picando piedra, camiones aquí, camiones allá; para colmo, la señora súper-mayor se ha levantado al toilette y al abrir, toda la claridad de la luz de fuera, como va tan lenta, ha tardado muchísimo en volver a apagarla, me he despertado y me he cabreado total.
Estaba fuera del saco del calor que hacía, luego me he vuelto a quedar totalmente dormido, un poquito más tarde, a las 05:38AM. la gente ya arriba y abajo, cremalleras abriendo y cerrándose. A las 07:00AM. yo ya andaba por las calles de la ‘Vila Boa’ son unas palabras que hay en el centro, ‘ciudad buena’ me dijeron que significaba; las mismas calles que ayer se derretían del calor cuando paseaba por ellas, hoy por la mañana, con el fresquete, genial.
Justo en el puente del Burgo sobre el río Lérez encuentro a Ulf, (el señor sueco que vive en Madrid) por fin también nos presentamos. Está amaneciendo sobre el río y es perfecto. Hemos estado un ratito caminado juntos, pero siempre me dice que él va muy lento, que siga mi ritmo... allí mismo me he enganchado con Salva, hemos estado también un rato caminando juntos, Antonio (el otro de Sta. Coloma) hablaba por teléfono, bastante acalorado. Ha habido una subida importante, ya en lo alto, Salva me dice que espera a su compi, sigo conmigo mismo, tranquilo, en paz y feliz a cada paso que avanzo.
Voy paralelo a la vía del tren y hay un momento que la cruzamos para seguir por lindos parajes, hago fotos y voy situándome, la mochila en la espalda, la ropa, los sudores, los auriculares, mis pensamientos, todo yo.
Hace rato que va siendo hora de comer y beber alguna cosa potente y aún falta, pregunto a un chico subido a un tractor y me dice que a  4 o 5 Km. hay un bar.

4.570mts. más tarde, por fin una terraza, un bar magnífico en la entrada de una pequeña aldea, me descalzo, descanso y me pido un bocata de tortilla con queso (para variar) y bebida abundante; llegan Salva y Antonio, Ulf pasa de largo, dice que ya desayunó, estamos los tres y unos minutos más tarde, aparece Adrien (el chico francés). La parada más que merecida es genial, pero todo tiene un fin y se acaba el descanso, vuelvo a untar los pies con vaselina, cosa que agradezco a Salva enormemente, porque de momento está funcionando, y sigo mi Camino intentando impregnarme de todo lo que este conlleva, a cada momento.
Parece que Caldas de Reis está a unos 4Km. me tropiezo con un señor francés que me pide le desconecte un aparato solar que lleva encima de la mochila y no sé qué me comenta en francés, más o menos nos entendemos o parece que nos queremos entender; yo hago otro parón, me noto los pies muy calientes, hace mucho calor hoy también, aprovecho un pequeño río y me descalzo y me 'revifo' totalmente al mismo tiempo que se pone en marcha el mejor programa del mundo en mis orejas, Siglo 21 de R3.
Enseguida me planto en Caldas de Reis, la antigua Aquae Celenis Romana, famosa por sus aguas termales, se pueden apreciar en la fuente del centro y en el lavadero justo a unos metros, el agua sale hirviendo, se ve el humo mezclado con el agua, me recuerda a las que tenemos por allí cerca de casa, Caldes de Montbuí, Cales de Malavella, Caldes d’Estrac, etc.
El albergue, justo pasando el puente romano sobre el río Bermaña, genial la hospitalera, muy simpática, servicial y agradable nos informa de todo y nos da la bienvenida. Son trabajadoras de los comercios de esa zona, donde se halla situado el albergue, el verano pasado –me explica- que el alcalde les propuso si querían ‘colaborar’ por ser año Xacobeo, dice y es cierto, que estamos a punto de entrar en un nuevo verano y aún siguen ‘abusando’ de su colaboración, pero que están esperando a justo mañana, que habrán elecciones municipales, para ver qué les depara su inmediato futuro, como colaboradoras.
Hoy lavo la poca ropa que tengo para lavar, primer y último día que lo hago, lo que menos me gusta del Camino, es lavar la ropa a mano, lo que menos me gusta es como huele después la ropa lavada a mano. Antonio lava hasta el saco, pide permiso para sacar el ‘tenderete’ de la ropa fuera a la calle, frente al puente romano y allí tendemos la ropa, las señoras checas también.

Ya listos, nos vamos a comer el menú que anuncian en el albergue, justo detrás, en el bar-restaurant Bermaña, vamos Antonio, Salva y Adrien. Compartimos este espacio y ya en los postres, vemos una propaganda de whisky, donde creemos que está el camarero que nos sirve; este tipo de propagandas siempre los había visto con famosos, tipo N. Cage, George C. o J. Travolta, pero en esta foto, tenemos al camarero, afeitado y bien peinado; hay momentos que dudamos, pero no, es él. No se nos ocurre otra cosa que comentarle y orgulloso nos dice que se trata de una promoción que le propuso la misma marca de whisky, dice que solo C. Eastwood y él, son los que han hecho esta promoción. Antonio le pregunta por el cinturón y pantalón que lleva de la marina, porque él también hizo ‘la mili’ en este cuerpo y lo reconoce, el de la foto de la promoción, el camarero, en ese momento, es como una iluminación, pierde el mundo de vista, nos pierde a nosotros de vista, cae en la nostalgia, en el recuerdo y nos explica lo buenísimos que fueron aquellos años, lo mucho que disfrutó y aprendió, lo que enseñó a los alférez, lo que, lo que..
Antonio, con cuidado le insiste para que nos traiga la cuenta y en vistas de que no, entre batallita y batallita, nos vamos incorporando a la barra, le volvemos a pedir cuánto és, entonces, nos saca un álbum de fotos, nos muestra lo que explica en imágenes, sus años mozos, vestido de marinerito, con la novia, con su familia... increíble, en 10 minutos nos explicó su vida, insistimos con la cuenta, sería bueno hacer un ‘’sinpa’’ (irte sin pagar) dadas las circunstancias, él, sigue en su mundo pasado, sigue en su biografía, cuando ya con los euros en la mano, no sabemos como decirle que nos cobre, que somos peregrinos, que hemos hecho unos cuantos Km. y que ha llegado nuestra hora de descansar, que queremos que nos deje en paz!! Suerte que lo dejamos ahí, temíamos que sacase las fotos de la comunión de su hijo o las de la boda, madre de Dios.
Ya en la cama, momento relax del día, pienso en la etapa de hoy, en lo tranquila y sencilla que ha sido, pienso en más momentos de hoy y estos días pasados, pienso en casa, en las personas que quiero, estoy repleto de buena energía, me siento feliz.
Después de 20 minutos ya estoy cansado de cama y salgo en busca de una peluquería, pregunto y voy mirando, subo hasta las afueras donde hay un parque y me indican Yago’s peluquería, entro, le pregunto y me dice que tiene la tarde llena; sigo buscando y paso delante de una que no me gusta demasiado, recorro casi todo Caldas de Reis y después de dos peluquerías más cerradas, casi me doy por vencido y pienso que es igual, que ya me cortaré el pelo cuando llegue a casa. Entonces veo un letrero, Carlos peluquero, me acerco y hay que subir al primer piso, subo y entro sin llamar, como dice en la puerta. Me encuentro con Carlos, le pregunto cómo tiene la tarde y viendo su amaneramiento, me dice, siéntate. Carlos es muy sensible, casi ni noto que me toca cortándome el pelo, me pregunta si soy de Caldas, le digo que estoy de paso y poco a poco me explica y me confiesa que está pasando una mala época, que está más sensible que nunca, que llora sin más y que justo antes de entrar, estaba recibiendo un SMS de su amigo para animarle, porque no está bien. Le digo que… (¿Qué le puedo decir?) que todo es temporal, que intente relativizar, que visite un psicólogo, me dice que ya hace tiempo que va a visitarse, le digo que cambie de psicólogo... noto que hace rato podía haber acabado, pero sigue cepillándome y apurando pequeños detalles en mi cabeza que no tienen ninguna importancia; me despido hasta nunca, deseándole lo mejor y citándole al Dalai Lama: ¿Para qué sufrir si todo tiene solución, y aún no teniendo solución, para qué sufrir?
Salgo de la peluquería y pongo la directa al albergue, los 3 mosqueteros (Antonio, Salva y Adrien) siguen en la cama, un poco más allá está Ulf, encima de la mía tengo dos chicas jóvenes, de los pocos jóvenes (adolescentes) que hay en este Camino. Me doy una ducha pensando en Carlos y me quedo nuevo.
Con Antonio, Salva y Adrien vamos a recorrer un poco este maravilloso pueblo, primero fotos en el puente romano, bajamos la calle principal y pararemos en la farmacia Muiños, donde ellos tienen que reponer mercancías, justo al lado la fuente con el agua calentísima y más allá el lavadero, donde metemos las piernas dentro con el agua a unos 40ºC. Aparece Juan de Dios, un señor de Granada que ya lo he visto en algún momento pero no tenía el placer.

Damos una vuelta por Caldas de Reis y piensan en comprar algo para cenar, yo compro 3 albaricoques y yogures, ellos empanada Gallega de dos tipos, Adrien tan solo cerezas. En el albergue estamos aquí y allá, unos entran, otros se van, los niños juegan en la calle, la ropa se seca fuera, empiezan a caer 4 gotas, recogemos la colada y en la sala de estar están 2 brasileros y una pareja, él creo que es alemán y ella de Madrid. Los brasileros explican y son muy apasionados hablando, yo me uno a ellos, me ofrecen un poco de vino tinto, los brasileros son de Salvador de Bahía, son tío y sobrino; ayer ya los vi caminando, iban asfixiados, están un poco ‘entrados en carnes’ (gorditos), dicen que el Camino es genial, pero que están destrozados, rotos de andar tantos kilómetros, que no están acostumbrados. Mañana se van a quedar un día para descansar aquí en Caldas, que lo precisan, son geniales... la chica de Madrid atiende a todas sus explicaciones y su pareja (el alemán) entiende poco, tienen mucho acento y aunque se parece al español, él justo está aprendiendo español, brasilero le cuesta mucho, ella le traduce muchas cosas de las que hablan. Ulf está al otro lado, está en sus cosas, en sus pensamientos, escribe en un bloc que lleva consigo.
A la fiestecilla, se unen Juan de Dios, Antonio, Salva y Adrien, el tío brasilero habla de futbol, enseña sus cicatrices, en la rodilla, en la columna, explica y explica y de tanto en tanto le dice al sobrino, éste asiente. Nos vamos a dormir, Esta noche duermo solo, no tengo nadie al lado. Me pongo los tapones directamente, me aíslo tan solo sintiendo el latido de mi corazón y mi respiración, pero de fondo, también se sienten ronquidos.


220511 Caldas de Reis - Padrón

















220511 Caldas de Reis - Padrón
Con los tapones va genial, a las 07:00AM. cuando ha marchado muchísima gente, el sobrino brasilero roncaba con un eco espantoso, preparo ritual matinal y todo lo consciente que puedo, me pongo a andar paso a paso, en la que será, supuestamente mi penúltima etapa.
A mi manera me despido del albergue de Caldas de Reis, del puente romano, del marinero del bar Bermaña, de todas las buenas vibraciones que se quedan aquí; tanto es así, que en un momento dado, no veo ninguna flecha, intuyo que me he pasado y no hay demasiadas alternativas, doy media vuelta para volver a encauzar las señales, viendo una de muy grande: Ulf.
Andamos juntos, yo voy más frenado, más a ralentí, pero no me importa, me aporta serenidad, paz, tranquilidad... la conversación paso a paso es más que agradable, hablamos de los amigos que se van, de la familia, de política, de Sverige (Suecia) y de todo lo que nos da de sí ese espacio. Milagrosamente veo en el suelo algo que me llama la atención, me agacho y es una vieira de vidrio de color, una joya con forma circular y una cruz de madera que se enlazan en una cadenita de plata; le muestro a Ulf y se sorprende de que la haya visto, era casi imposible ver en el suelo algo tan pequeño, yo, personalmente creo que algún tipo de energía, no me preguntes cuál, me hizo mirar y verlo, lo guardo sin esperanza de que encuentre a su dueña/o, aunque nunca se sabe. Llega un momento que yo sigo mis pasos solo, me despido de Ulf hasta bien pronto con un: Hej Då!
Sigo a mi ritmo conectando totalmente con el Camino y conmigo mismo. ¿Qué es mejor, el Camino y yo mismo o compartirlo?
Enseguida aparece un magnífico bar, con terracita y todo, ¡perfecto!
Pido bocata, bebida y café con leche; hay más peregrinos, y como no, justo llegan los tres mosqueteros (Adrien, Salva y Antonio). Compartimos ese espacio y reímos comentando anécdotas. Sin darme cuenta, meto la mano en mi bolsillo y noto el collar que hallé, les quiero preguntar a todos los peregrinos que hay allí, para ver si es de alguno de ellas/os. Justo delante tengo la mujer que andaba con la otra mujer ayer en Caldas, cerca de mi litera, tan solo preguntar, ella me dice que su collar lo lleva siempre en el interior del monedero, lo abre, mira dentro y me pregunta, ¿Cómo he hecho para sacarla de su monedero? 
Perdona, la encontré caminando con Ulf, apareció en el Camino, o la hicieron aparecer, ignoro quién...
La coge de un tirón y me explica que la cruz es de Jerusalén, la joya de sus hijas y la vieira suya, doy por zanjado el tema de quién podía ser el dueño/a de aquellos símbolos y se la entrego. Agradecida y más asombrada, la guarda mirándome como si yo tuviese poderes mágicos o algo similar...
Renovado del ‘kit-kat’, sigo al máximo, hago algunas fotos, pienso, camino y estoy conmigo mismo; hoy no hay programa favorito, es domingo, así que me pongo canciones mías, le pongo la opción aleatoria y voy pasando hasta que hay alguna que me gusta y la dejo un poco más de veinte segundos. Aparece Antony and the Johnsons y todo el cuerpo se me ‘eriza’ y me emociona estar ahí, caminar, la mochila en la espalda, miles de pensamientos giran con la música, la melodía y la voz de Antony, los árboles, el sendero a seguir, una señal más que me guía, más emociones y mis lágrimas se deslizan, lloro y no sé por qué, tampoco me interesa, lloro emocionado en el Camino, pienso en la conexión con los cientos de peregrinos que debe haber ahora mismo en diferentes caminos, me invaden sentimientos de todo tipo mientras mis piernas andan y andan, mientras no paro y voy empapándome con toda la naturaleza que me rodea, se equilibra ‘casi’ todo en mi mente y ya va bajando la intensidad, ya no salen más lágrimas, ya va pasando todo..
Encuentro las dos chicas que durmieron encima de mi cama en Caldas de Reis, comentamos un poquitín, son muy jóvenes y tímidas; me dicen que han cambiado viaje fin de curso en la Costa Brava con sol, discotecas y borracheras por este tramo del Camino, les digo que han elegido una opción muy valiente, muy sana y que les dignifica, en comparación con la otra opción. Son alemanas pero una de ellas viajó a San Luís en Argentina, y por eso que habla castellano, la otra lo comprende pero no demasiado, me despido de ellas y sigo a mi ritmo.
Más adelante paro para refrescarme los pies y descansar unos minutos, allí mismo está Pontecesures y veo bastante gente que va a votar, hoy es el día señalado, veremos qué pasa con los ‘Indignados’ y estas votaciones, ojalá ganen las causas justas, complicado y utópico, pero esperanzador.
Veo a Ulf y me uno a él en este tramo final de llegada a Padrón. Cruzamos el río Sar, cada uno por un lado del puente, hoy domingo es día de mercado, en la calle hay montado un enorme mercado semanal, el cual tenemos que atravesar, una situación surrealista, nosotros con las mochilas y buscando flechas amarillas, rodeados de muchísima gente arriba y abajo y comerciantes gritando frutas, verduras o tres bragas a 5€. Acabamos extasiados y al fin se acaba el gran frondoso paseo paralelo al río, con lo cual ya podemos girar hacia el puente y atravesando éste, el convento del Carmen y el albergue.
5€ y todos los servicios abajo, la habitación con literas de madera verde, subiendo las escaleras, en la parte de arriba. Ritual de llegada, bajo a la ducha, los 3 mosqueteros ya han llegado, tienen una habitación privada para ellos en la parte de abajo, privilegios por llegar antes. Ya liberado de la mochila, refrescado y como nuevo, vuelvo sobre mis pasos y con todo el ambiente de domingo de mercado, me adentro por las calles de este pueblo, donde los pimientos son su gran fuerte. Elegiré una terraza magnífica y miro la carta, hoy no voy de menú, hoy a la carta. Una tremenda ensalada, unas empanadas típicas y como no, una ración de pimientos de Padrón. Me pongo las botas, quizá demasiado y todo, bebo dos claras de limón y de postre me ofrece tarta de cuajada típica de la zona, bestial. Camino un poco dirección al albergue y paro para tomarme un cortado y observar la vida pasar, el calor aprieta y ahora sí, toca relajarme un poco y estirarme en la cama.
Ulf parece que hace rato que descansa y Juan de Dios ronca mucho. Justo al lado de Ulf y frente mío hay la dueña del collar que encontré. Hablamos y me explica que su marido está ahora mismo en el Camino francés, que van paralelos para llegar y encontrarse en Santiago los dos, él salió desde León y ella desde Tui, no habíamos coincidido porque ella, como yo, no lleva saco que caliente suficiente y si en el albergue no hay mantas, se hospeda en alguna pensión u hotel, seguramente coincidió algún día así.
Descansados, decidimos salir a inspeccionar un poco el pueblo, iremos hasta el Jardín Botánico, pero es casi como una plaza grande, aunque sus árboles son inmensos y está muy bien cuidado. Hace mucho calor todavía, buscamos sombras y preferimos sentarnos en el frondoso paseo donde había el mercado, ahora solo quedan restos de éste, basura.
Tan solo encontrarme en el Camino aquel collar, cuando caminaba con Ulf, pensé que nunca encontraría la persona que lo hubiese extraviado, y mira por donde, estaba tomando un café con Chelo, la propietaria. El Camino es lo que tiene, esas pequeñas cosas, aparentemente insignificantes que te hacen ver los detalles a una velocidad más relajada que no solemos llevar en la vida diaria, repletos de compromisos, obligaciones y preocupaciones por todos lados.
Aparece Ulf, al que amablemente invitamos a compartir aquel momento, tomamos una infusión y hablamos de buscarse a sí mismo, retiros en Granada, meditación en India o talleres con un amigo japonés, son algunas de las posibilidades que barajamos para conseguirlo. Aparecen también los tres mosqueteros (Adrien, Salva y Antonio) pero ellos, después de saludar siguen su visita turística por Padrón. Nosotros también ponemos ritmo a nuestros cuerpos y cada uno va a buscar algunas cosas que necesita.
Me pierdo un rato más por la calles de Padrón y acabo en el albergue, subo a la iglesia de Santiago, justo encima del albergue, donde las vistas son inmejorables y espero que se ponga el sol, hago fotos y estoy allí viendo los árboles danzar con el viento, el río Sar y la población a mis pies. Cuando vuelvo al albergue, en la sala de estar veo ‘El País’, el cual hojeo y me leo los artículos que me parecen más interesantes; Ulf anda por aquí también. Ceno una de las empanadas que no me comí al mediodía, no encontré nada abierto en este domingo de mercado, así que es de lo único que dispongo ahora.
Pienso que mañana llego a Santiago y me están viniendo recuerdos de mi relación no demasiado buena con esta ciudad, aunque Santiago es la referencia internacional de llegada de los caminos, justamente esa fue mi decepción en mi Camino francés, llegar. Santiago quiso decir fin de la aventura, llegar a meta, acabar, y eso me dolió; son esos sentimientos encontrados, esas contradicciones, alegría por llegar y rabia porque se acaba, difícil expresar ese tipo de emociones...
Antes de ir a la cama, estamos ahí debatiendo las huellas de identidad que supuestamente todos tenemos, los odiosos nacionalismos. Juan de Dios, los tres mosqueteros, Chelo y yo; realmente nadie está interesado en este tema y parece que todos somos bastante ciudadanos del mundo, pero caemos en el tópico de la España unida o la España separada por sus diferentes estados autonómicos o utópicas independencias, Antonio delante de la postura más centralista de Juan de Dios, aclama su derecho a sentirse de donde un día fue acogido y de donde después de muchos años, junto con sus hijos Albert y Marina, dice emocionado, actualmente se sienten y se hallan. No llegará la sangre al río y más bien tenemos pequeños acuerdos de unión, que no de separatismo, al menos, entre nosotros.
Subo a dormir, ellos se quedan aún con el tema candente; Ulf y Chelo ya están dentro del saco, yo estoy al lado de un alemán, nos separan las maderas de la litera, me pongo los tapones y Chau! Bona nit!

230511 Padrón – Santiago de Compostela

















230511 Padrón – Santiago de Compostela
Me despiertan ellos, como cada día, son las 07:00AM. Consciente que es mi última etapa, mi último día en esta excelente aventura, saboreo y estoy en la cama más tiempo que otros días. Me pongo en marcha, saludo a Ulf, (God Morgon!), Chelo ya se ha ido; Me como la otra empanada que había guardado de ayer y después del ritual matutino que intento hacerlo muy lentamente, me pongo en marcha al Camino, al bajar, saludo a los tres mosqueteros y me avisan que aproveche algún bar en Padrón, que luego no hay hasta pasados bastantes kilómetros.
Salgo a la calle, Camino sobre los pasos de ayer, atravieso el puente y me veo tan solo hace unas horas cuando conversaba aquí mismo con Chelo y Ulf, cuando llegaba entre las gentes del mercado, etc. La luz y el aire fresco a esta hora es fabuloso, ando siguiendo las flechas y ya casi estoy saliendo del pueblo, recuerdo la sabias palabras de los tres mosqueteros y paro en un bar para tomar un café con leche, me ponen medio croissant y una magdalena para acompañarlo por el módico precio de 1€.
Vuelvo al Camino y después de caminar un rato, veo en las señales que tan solo faltan 17Km. para Santiago, esto se acaba. Compartimos algunos tramos feos con la N-550 (carretera); algunas aldeas muy pequeñas, personas trabajando la tierra, hórreos aquí y allá, siempre presentes en el Camino por tierras gallegas. A lo lejos veo un hombre andando y me fijo, es Juan de Dios, me voy acercando y en un rato lo alcanzo, lo saludo y compartimos un buen rato del tramo final. Coincidimos con otros viajes que hemos hecho, los dos hemos tenido la suerte de haber viajado y de coincidir en los viajes, es realmente agradable porque siempre son buenos recuerdos el haberte trasladado en el tiempo y la distancia, además compartirlo. Aquí salen entre otros, el Camino francés, la isla de la Palma, volcanes espectaculares de Ecuador (Chimborazo, Tungurahua), Chile, Argentina, etc.
Seguiré a mi ritmo y me despido de Juan de Dios, los dos comentamos contentos de haber estado ese buen rato; tengo los pies que me cuecen, hoy también hace mucho calor, así que busco un buen sitio y lo encuentro, una terracita al sol, pero con toldo, donde como –medio- bocata y bebo líquido que necesito, son las 12:00PM. y empieza Siglo 21, así que me instalo los auriculares mientras me descalzo y me refresco. Me cambiaré ‘las medias’ como bien me aconseja María en sus e-mails y sigo.
Estoy paralelo en el Camino con la pareja de alemanes, (durmieron en Redondela encima de mi cama) nos saludamos y seguimos más o menos al mismo ritmo sin más. 9Km. marca la última señal que vimos, veo unas torres increíblemente grandes de la central eléctrica, y ya, a 4Km. veo todo Santiago al fondo, casi llego a apreciar las torres sobresalientes de la catedral. Entramos por terreno asfaltado dejando el Camino, no sé si vale la pena seguir las flechas o simplemente seguir en dirección a la catedral que se veía de fondo, las primeras casas de las afueras, un pequeño puente de madera y las flechas indican hacia el Camino francés o hacia el Camino portugués, vaya tela, pues la verdad es que quedo sorprendido por si agarrase el Camino equivocado, aquí, en la entrada a Santiago y dos caminos diferentes, (?). Aparece un señor y le digo, me responde que el que dice portugués se hizo nuevo el año pasado con el tema del Xacobeo, que los dos llevan al mismo sitio, evidente a estas alturas…
Subo al hospital Choupana y subo y subo, hacia la Porta Faxeira y cada vez más gente, más coches, más comercios, me siento raro, me siento desplazado y eso que estoy en Santiago, intento ubicarme y recordar de la otra vez que estuve, pero ni idea, veo la alameda y las grandes oficinas de correos, veo que detrás está la catedral, sigo avanzando, ya llego, ya se acaba.
No sigo ninguna flecha, todo se ha diluido, la esencia se evaporó, veo los acampados INDIGNADOS en la plaza, miro la catedral, me enfrento a ella. Estoy cansado pero no hay más, ojalá mañana pudiese pensar que me quedan 3 o 4 etapas hasta Fisterra, ojalá pudiese ampliar el Camino, pero no, el Camino se ha acabado, estoy en la Praza do Obradoiro.



Un día más tarde, cuando estaba en el avión sentado esperando pista para despegar desde Santiago, miraba por la ventanilla y detrás de las vallas del aeropuerto logré divisar un Camino, se veía un hórreo y alrededor de éste, había gente con mochilas y pantalón corto, se incorporaban después de un descanso a la sombra y seguían andando hacia los restos del apóstol, les faltaba poco, muy poco para seguir en el Camino.

Copyright







Títol Original:
Caminho Português  

Autor, disseny de la coberta, correcció de proves, composició i fotomecànica:  Rafel Muñoz Duarte
No hi ha traducció
Publicat per: lefaR Produccions

Dipòsit il·legal: 1969
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